Chile
El
padre de la primera modernidad del vino chileno fue Don Silvestre Ochagavía,
quien a mediados del siglo XIX llevó a Chile las primeras cepas
francesas como Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Sauvignon Blanc y Semillon,
sustituyendo a las variedades que se utilizaban hasta ese momento. La
influencia francesa se fortaleció con el aporte de enólogos
galos en las más importantes viñas chilenas.
A
comienzos del siglo XX continuó la evolución hasta pasar
por una etapa de estancamiento que terminó a fines de los años
70 con la aplicación de nuevas tecnologías teniendo como
líder de estos cambios al español Miguel Torres. En los
años 90 comienza el resurgimiento de la industria vinícola
y Chile empieza a ser reconocido como una fuente de excelentes vinos,
especialmente en el rango de 5 a 10 dólares.
A
fines de la década pasada empieza una nueva etapa en la que la
industria busca una mayor sofisticación y las bodegas tratan de
encontrar argumentos que les permitan diferenciarse. Uno de las más
importantes estrategias es la búsqueda de lo que los franceses
llaman terroir y que podríamos traducir ligeramente como terruño.
La diversidad de microclimas, pluviometría, exposición al
sol y tipo de suelo permiten que ciertas cepas se desarrollen mejor que
otras en determinadas zonas. El reto será lograr que ya no se hable
de vinos chilenos como un conjunto estandarizado sino de los Sauvignon
Blanc de Casablanca, los Cabernet Sauvignon del Maipo, los Syrah de Colchagua
o los Camenere del Maule.
Así
este país logrará que su oferta completa tenga un mayor
prestigio y que los consumidores del mundo no busquen solamente vinos
baratos sino que se aventuren y exploren en vinos de precios y calidades
medias y altas.
El
nuevo rumbo tomado está siendo impulsado por una gran ola de inversiones
extranjeras tanto en tecnología como en know how . Estas
inversiones provienen de diversos países como: Francia, España,
Italia, Estados Unidos y Noruega.
Zonas
Productoras
De
norte a sur, los principales valles con:
Limarí: Zona principalmente productora de aguardiente. Sin embargo sus
temperaturas altas en el día complementadas por la brisa marina
del Océano Pacífico crean condiciones muy apropiadas para
producir vinos de calidad
Aconcagua: Asentamiento importante con tradición enológica
desde el siglo XIX. Actualmete el mayor porcentaje de la producción
de este valle se destina a la exportación como uva de mesa
Casablanca: Fue descubierto por el visionario enólogo Pablo Morandé quien vio en esta zona un gran potencial para el desarrollo de variedades
blancas como Sauvignon Blanc y Chardonnay.
Casablanca ya está empezando a sorprender con sus vinos.
San
Antonio: Es una de los más recientes desarrollos vinícolas
en Chile. Su proximidad a la costa permite una lenta maduración
y se esperan grandes noticias a corto plazo.
Maipo: Zona tradicional en la que están asentadas varias de
las viñas tradicionales y algunas viñas boutique. La tradición
y la modernidad han consolidado este valle que probablemente sea el nombre
más conocido en Chile. La Cabernet Sauvignon es la cepa que destaca
y existen ejemplos desde los más tradicionales con envejecimientos
largos en barricas antiguas hasta los más frutados y expresivos
con una adecuada dosificación de roble nuevo o de pocos
usos.
Cachapoal:
Destacan el Merlot y el Cabernet Sauvignon.
Colchagua
: Es una de las zonas líderes en calidad en la que, aparte las
cepas tradicionales, destacan los vinos a base de Carmenere, Syrah y Merlot
Curicó:
Es u no de los valles más grandes y las principales bodegas chilenas
tienen viñedos en la zona. Es la mayor fuente de Sauvignon Blanc
del país y también posees importantes extensiones de otras
uvas tradicionales.
Maule: Es el valle con mayor producción en Chile Una importante
parte está plantada con la cepa País (conocida también
como Criolla o Misión) que es ingrediente principal de vinos masivos
de calidad baja. Sin embargo existe un plan de reemplazo de esta cepa
por otras más nobles. Otro punto destacado es que el Maule es reconocido
como la tierra del Carmenere, uva que se ha convertido en el emblema del
país
sureño.
Itata,
Bio Bío y Malleco: En Itata y Bío Bío
predominan uvas como el Moscatel de Alejandría y País.
Sin embargo en el Bío Bío, dado que la temporada de lluvias
empieza tarde, las fechas de cosecha también se posponen, lo que
permite una buena maduración de cepas como Riesling Gewürztraminer
y Pinot Noir.
En
Malleco sólo hay unas pocas hectáreas plantadas (con Chardonnay
y otras variedades de climas fríos) pero vale la pena reseñarlo
ya que hay resultados muy sorprendentes.
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