Juan Roby, el enólogo de Lagarde, dijo en una cata que su trabajo no es el de un artista y que en el vino cada cosa tiene su razón de ser. Pero no le creemos. Detrás de las decisiones ingenieriles, técnicas y frías subyace la pasión que brota de las personas que están en este negocio. Introdujeron la variedad viognier en Argentina. Trabajan muy bien la malbec, la cabernet sauvignon y la syrah. Con el Henry Gran Guarda nos recuerdan que todavía se hacen vinos con la ambición para desarrollarse en la botella por muchos años.