Caracterizado por ser un
país de medianas dimensiones, Uruguay se ubica entre dos países
territorialmente mucho mayores como son Argentina y Brasil. Una
situación geográfica privilegiada sobre el Río de la Plata,
con salida al Océano Atlántico, configura el evidente valor
estratégico del que se beneficia Uruguay.
Los Andes se caracterizan
por las enormes dimensiones. En cambio el Río de la Plata y su
viticultura son reconocidos por la vocación minimalista del
terreno, con muchos detalles e individualidades, los micro
paisajes, los terruños calcáreos, y además la infinita
variabilidad de la cabeza y la mano de cada viticultor y
bodeguero.
Con una superficie de
176.215 km2, Uruguay se extiende 5º de norte a sur (paralelo 30º
a 35º de latitud sur) y también 5º de oeste a este (53º a 58º
de longitud occidental). Se trata, pues, de alrededor de 500 km
de distancias en ambos sentidos, lo que determina un territorio
de mediana extensión dentro del conjunto mundial de países. La
cercanía al Océano Atlántico permite que las temperaturas
nocturnas resulten suficientemente bajas para lograr el
crecimiento de uvas con mucho sabor.
El viento fresco de la
noche que viene del mar trae consigo importantes oscilaciones de
la temperatura del día y de la noche, lo que influye de manera
fundamental en la complejidad de aromas de la uva dando vinos
frutados, largos y con estructura. La corriente fría de Las
Malvinas que pasa frente a la costa y la refresca, tiene origen
antártico así como las masas de aire polar que se originan en
el Océano Pacífico al sudeste de Chile y sobre el atlántico
austral. Estos vientos periódicamente barren el sur del
territorio con su baja temperatura y su bajo contenido de
humedad.
A diferencia de los
grandes productores de las regiones andinas de clima mediterráneo,
los viticultores uruguayos de la costa atlántica, provienen en
casi todos los casos, de familias campesinas europeas. Estos
hombres y mujeres llegaron al país con solo su enorme capacidad
de trabajo y su sueño de una vida mejor.
Más de tres siglos de
tradición vinatera en la vieja Italia respaldan a la Familia
Pisano en la noble tarea de producir en forma artesanal vinos
finos de alta calidad.
En Uruguay la historia
comienza en 1870, cuando Francesco Pisano bisabuelo de Daniel,
Eduardo y Gustavo llega por primera vez a Uruguay. En 1914 arribó
Don Césare Secundino Pisano, hijo del primero, que se instaló
en la zona de Progreso y plantó los viñedos originales. La
vendimia de 1924 le permitió elaborar su primer vino, fruto de
toda aquella experiencia que le había trasmitido su padre y que
traía consigo desde la Liguria natal.
La Bodega de la Familia
Pisano, fundada en la vendimia de 1924, es hoy una de las más
prestigiosas del Uruguay, produce en forma artesanal menos de
500,000 botellas al año, que han sido premiadas en concursos
nacionales e internacionales bajo el patrocinio de OIV. Producen
vinos plenos de sabor y larga, con una personalidad típica de
Uruguay, orientados al segmento de alta calidad del mercado.
Los viñedos de la Familia
crecen en los suelos franco-arcilloso-calcáreos cercanos al Río
de la Plata, 25 km al norte de Montevideo, 34º de latitud sur,
beneficiándose del soleado y fresco clima atlántico. La
superficie original se compone de 15 hectáreas de Tannat,
Cabernet Sauvignon y Merlot plantadas en alta densidad y limitada
producción, además de algo de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Gewürztraminer,
que se cultivan y cosechan a mano. Nuevos viñedos de Pinot Noir,
Syrah y Viognier se han implantado en los últimos tiempos para
satisfacer el creciente aumento de las exportaciones.
El
equipamiento de bodega es deliberadamente básico, reflejando una
filosofía de simplicidad opuesta a la excesiva sofisticación.
El objetivo es elaborar el vino de la forma más natural posible
con bajos niveles de anhídrido sulfuroso y un mínimo de
manipulación. El llenado y taponado de las botellas se realiza
con pequeñas máquinas manuales para inspeccionar en forma
permanente la alta calidad que se busca. Después de seis meses mínimo
de estacionamiento en botella, el etiquetado y empacado se hacen
a mano inmediatamente antes del despacho.
El Tannat fue introducido
a Uruguay alrededor de 1870 por inmigrantes vascos, transformándose
luego en “la variedad nacional”, perfectamente adaptada a
nuestro suelo y clima. Considerada una uva exótica, su demanda
crece rápidamente, Uruguay es el único productor en el mundo
donde existen viñedos significativos en cantidades aún mayores
que en su tierra nativa: Irouléguy y Madiran, Francia.
Los mejores Tannat son
ricos, vigorosos y desarrollan gran complejidad cuando se los
envejece en botellas durante muchos años.
El Tannat es en Uruguay lo
qué el Malbec es en la Argentina, una variedad auténtica y
emblemática de su país adoptivo. Está en las antípodas de las
llamadas “variedades internacionales” que se han plantado en
todas las esquinas del planeta para responder a una demanda
global de gusto estereotipado.
La celebrada uva Tannat de
vinos con mucho color y de gran alcance, con taninos tiernos pero
muy presentes, que permiten guardar los vinos durante mucho
tiempo. Seguramente Uruguay continuará seduciendo a los amantes
del vino con este producto inimitable, hecho de la sutil
combinación de su clima, de su tierra y de su variedad nacional.
| Algunos
de los vinos de Pisano en nuestro catálogo |
| RPF
Tannat 2005 |
Etxe
Oneko 2004 |
Ciplastino
Torrontés 2007 |
Río
de los Pájaros cabernet sauvignon 2005 |
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