Junto a la consolidación de nuestra emblemática bebida no solo en el mercado nacional sino también en el exterior, también se ha logrado, en la última década, capacitar y organizar a los pequeños productores y formalizar 300 pequeñas empresas productoras. “Asimismo se apoyó la creación de unas 360 marcas de las 16 que había el 2000. También se reconoció más de 500 denominaciones de origen de tan solo 48 que había hace diez años. En este período se alcanzó la modernización e innovación de las líneas de producción de bodegas artesanales, así como importantes inversiones en equipos que han superado los US$40 millones”, aseguró.
Morón confirmó, además, que con el apoyo del CITE Vid se ha logrado asociar a un grupo de pequeños y reconocidos productores para crear la primera marca colectiva de pisco a la que han denominado Orovilca.
El presidente de esa organización, José Chomón Breña, confirmó que
productores de Ica decidieron asociarse para lograr un alto volumen de producción que pueda atender los requerimientos de los mercados del exterior, así como lograr estándares de alta calidad, con un riguroso control en los procesos de conducción de los sistemas de cultivo, los insumos que se utilizan, la cosecha, la molienda, la fermentación y la destilación bajo la supervisión de enólogos e ingenieros.
“A través de esta marca podremos atender requerimientos de hasta 400 mil litros, producir piscos quebrantas en sus cuatro variedades, los acholados y mostos verdes en sus variables aromáticas y no aromáticas. Orovilca está en capacidad de atender al mercado. Somos una organización sólida que agrupa a pequeños y tradicionales productores de pisco bajo un nuevo esquema corporativo”, aseguró.
Junto a Chomón están en Orovilca productoras de piscos, como Juanita Gonzales (pisco Tres Generaciones), Rina Elías (pisco Don Saturnino), Mirtha Álvarez (pisco Don Fede), Reyna Acuache (pisco Acuache), Janet Lovera (pisco Lovera), Bertha Soria (pisco Soria), Luz Anicama (pisco Bellavista), Bety Medina (pisco Bohórquez) y productores como Julio Sotelo, Eduardo Ascencio, César López.
CLAVES
La leyenda y el pisco
Orovilca (cerro sagrado) es una de las leyendas iqueñas que narra la historia de amor de una pareja de jóvenes que ante el rechazo de sus familias fugó al desierto y llegaron a la laguna Orovilca. La madre de la joven los siguió y convirtió al galán en un cerro. Al ver esto, la hija se lanzó a la laguna para estar cerca de su amado. Ahora, Orovilca es la marca de un pisco.
La voz del experto
Bernhard Schafer, reconocido y experto internacional en bebidas, afirma: “Si bien constituye un logro alcanzar los 6,67 millones de litros de piscos, estos representan una cifra pequeña frente a los 10 millones de litros anuales que produce una pequeña destilería de whisky. El negocio del pisco tiene un amplio mercado para crecer”.
(Fuente: El Comercio)